LA MUSICALIDAD DESDE DIFERENTES CONTEXTOS


 

Cantos desde la guerra que buscan la paz; es un mural digital que recoge algunas expresiones musicales interpretadas por quienes vivieron el conflicto armado interno en Colombia. Aquí podemos apreciar canciones hechas e interpretadas por desplazados, miembros de las fuerzas militares y excombatientes de las FARC EP en proceso de reinserción; todos vivieron la violencia desde diferentes posiciones y/o participaciones; pero después del conflicto han encontrado en la música una manera diferente de contar su historia.


Las canciones y las historias de vida de sus compositores se encuentran recopiladas en el proyecto “Memorias sonoras de la guerra y la paz: Biblioteca musical del conflicto armado en Colombia (1985-2020)” financiado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y el Centro Nacional de Memoria Histórica en el marco de la Convocatoria 872 del 2020. 

Se presenta esta propuesta musical como un proceso antihegemónico; entendiendo que el conflicto armado interno y la violencia en términos generales siempre ha sido una imposición de poderes  y de desigualdades donde los pobres y los oprimidos sufren las consecuencias y entregan hasta sus propias vidas en defensa de los ideales de sus opresores. En palabras de los actores de la guerra colombiana; el canto y la música recobran un valor especial en la sociedad actual, que vive el tránsito entre la guerra y la paz; “El arte ha estado ligado de manera íntima con la movilización social. Vemos en las calles cómo va la gente expresándose con tambores, con consignas, con arengas. También con el canto, con la guitarra, con el instrumento, con el tambor, y con la rica variedad cultural que tiene nuestro país (...) Se hace uso de esa expresión artística para manifestarse y para la denuncia”. Gomer Ceballos.  Biblioteca Musical de la Paz 2020.

En el mismo orden la propuesta presentada se categoriza como intercultural desde la perspectiva de la acción política; resaltando la importante labor del instituto CAPAZ;  y su labor investigativa que recorrió el largo y ancho del territorio colombiano; encontrando víctimas del conflicto armado, miembros de la fuerza pública (activos o retirados) o excombatientes, para invitarlos a presentar sus  canciones o letras y contribuir a la Biblioteca. “Biblioteca Musical de la Paz 2020”.

No cabe duda que la recopilación musical es intercultural; puesto que al permitir la participación abierta de los colombianos, cuya condición ya se mencionó; se permite también conocer y revivir  la cultura de las diferentes regiones y/o departamentos; así como los diversos ritmos e instrumentos musicales propios de cada región, los  cuales   fortalecen las raíces de todos y cada uno de los ex participantes de la guerra que hoy escriben y cantan  a la paz;  así como lo dice uno de sus protagonistas  “en cada canción y en cada composición hay una historia, y cada uno de los que hizo una canción —independientemente del bando— estaba expresando una idea, un sentir o una anécdota” “aún hay mucha verdad por contar”. Gomer Ceballos, Biblioteca Musical de la Paz 2020.

A manera de cierre, y con el fin de resaltar él porque de la elección de esta categoría musical como acción política; leemos las palabras de Roland Higuita “Biblioteca Musical de la Paz 2020”;  “, la música, en primer lugar, constituye un gusto, es generadora de emociones y, en segundo lugar, cumple un papel social muy importante al permitir mantener viva la sensibilidad. “El papel de la música es como si fuese el papel de la luz. Como la utilices, hacia donde la dirijas, hacia donde quieras alumbrar o lo que quieras mostrar. La guerra intenta adueñarse de muchas dimensiones del ser humano, incluso la dimensión creativa. Puede favorecer incluso a los fines de la propia guerra”.

 




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